La preocupación constante, el ánimo bajo, las relaciones que no acaban de funcionar. A veces estos problemas vienen separados y a veces vienen todos juntos, formando un nudo que parece imposible de deshacer. Pero los nudos, por complicados que parezcan, siempre tienen un punto por donde empezar a aflojarse.
Soy María de la Felicidad Ponce y me dedico a encontrar ese punto contigo. Trabajo con personas que están desbordadas emocionalmente, que sienten que sus relaciones les generan más desgaste que alegría, o que llevan tiempo con la autoestima tan baja que han dejado de confiar en su propio criterio.
Me interesa mucho la relación entre cómo te sientes y cómo te relacionas. Cuando estamos mal con nosotras mismas, nuestras relaciones lo reflejan. Y cuando las relaciones fallan, nuestra imagen propia se resiente. Romper ese ciclo es posible, pero requiere mirar las cosas desde un ángulo nuevo.
En sesión soy empática pero no pasiva. Escucho, sí, pero también propongo, cuestiono y te invito a probar cosas diferentes. Me gusta trabajar con metas claras para que puedas ver tu propio avance, porque a veces cuando estamos sumergidas en el día a día no nos damos cuenta de lo que ya hemos recorrido.
Si la ira, la frustración o la falta de motivación están afectando tu vida, si sientes que necesitas reordenarte por dentro, o si simplemente quieres hablar con alguien que te escuche sin prisa, este puede ser un buen sitio para empezar.