Escuchar es un arte. Y como todo arte, requiere atención, paciencia y ganas de entender lo que no siempre se dice con palabras.
Soy María del Sagrado Corazón de la Alegría Guzmán y trabajo desde la escucha y la creatividad. Creo que cada persona tiene una forma única de procesar lo que le pasa, y que a veces los caminos más inesperados son los que llevan a los descubrimientos más valiosos.
Me acerco sobre todo a personas que están pasando por una etapa oscura. Esos días en los que te cuesta encontrarle sentido a lo que haces, en los que el descanso no descansa y en los que parece que el mundo sigue moviéndose mientras tú te has quedado parado. Sé lo abrumador que puede ser eso.
En nuestras sesiones combinamos reflexión con expresión creativa. Eso puede significar escribir, imaginar escenarios diferentes, usar metáforas para darle forma a lo que sientes. No hace falta ser artista. Hace falta tener ganas de explorar. La creatividad no es un lujo: es una herramienta más, y a veces la más eficaz para llegar a lo que las palabras solas no alcanzan.
También trabajo con la autoestima, con los pensamientos que te dicen que no vales o que no mereces lo bueno que te pasa. Esos pensamientos pueden ser muy persistentes, pero también se pueden cuestionar, y eso es precisamente lo que haremos.
Otro tema que me interesa es la dificultad para descansar. No me refiero solo a dormir, sino a esa incapacidad de parar, de desconectar, de dejar que la cabeza se quede en silencio un rato. Si sientes que no puedes bajar el ritmo aunque tu cuerpo te lo pida, es algo que podemos abordar juntos.
Creo que dentro de cada momento difícil hay una oportunidad de conocerte mejor. No lo digo como frase bonita, sino como algo que ocurre de verdad en conversaciones como las que podemos tener tú y yo.