Vivimos rodeados de expectativas: sobre cómo debemos vernos, cuánto debemos rendir, lo felices que deberíamos estar. Cuando la realidad no cuadra con esas expectativas, aparecen la culpa, la vergüenza y una sensación de que algo va mal contigo. Pero no va mal contigo. Va mal el listón.
Me llamo María del Amor Pineda. Trabajo con personas que luchan con su imagen corporal, que cargan con un estrés que no les deja disfrutar del día a día, o que sienten una soledad que no se llena con estar rodeado de gente.
En nuestras sesiones no vamos a buscar soluciones rápidas ni frases motivacionales. Vamos a ir al fondo: qué te dices a ti mismo cuando te miras al espejo, qué te exiges y por qué, de dónde viene esa autoexigencia que te agota. Y a partir de ahí, vamos a construir algo diferente.
Mi enfoque es práctico y compasivo a partes iguales. Te voy a escuchar de verdad, pero también te voy a proponer cosas concretas que puedas probar en tu vida cotidiana. Pequeños cambios que, sumados, hacen una diferencia enorme.
No necesitas tener todo claro para empezar. Solo necesitas querer sentirte un poco mejor de lo que te sientes ahora. Con eso sobra para comenzar.